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Juanma, Perfect y Elies decidimos pasar los días de fin de año en Tokio.

Sí, en Tokio, a la otra parte del mundo, a más de 10.000 kilómetros de distancia. Así que empezamos a averiguar cuántas horas eran de vuelo, escalas en los aeropuertos … y nos lanzamos.

¡Y eso que para Juanma era el primer viaje intercontinental de su vida! ¡Lo más lejos que él había ido era en avión por Europa!

Todos íbamos sobre ruedas, los tres. Juanma llevaba su Lomo Litio Micro, Elies el Lomo Litio y a Perfect lo llevábamos indistintamente uno u otro en el Transporter

 

 

sobreruedas

 

Decidimos que esas eran las Strticker handbikes más adecuadas para movernos por Tokio por varios motivos:

  • Tokio es una ciudad con cuestas, no es llana, y es mejor llevar una handbike eléctrica. Así pudimos disfrutar más de la ciudad.
  • Por ejemplo, en el caso de Juanma, al llevar la rueda de 12'' con el Micro, podía abrir puertas cómodamente, estirando el brazo, sin tropezarse con las ruedas ni nada.
  • Tanto Elies como Juanma, con nuestras handbikes, pudimos acceder a todos los sitios, callejeamos lo que no está escrito y pudimos guardar el Lomo Litio y el Micro en cualquier lugar sin problemas.

El viaje de París hasta Tokio eran 12 horas de vuelo. Salimos de Valencia en un avión con destino a París, al aeropuerto Charles de Gaulle, de 2,5 horas de duración. Y allí nos pasó lo que nunca nos había pasado... ¡¡perdimos el avión a Tokio!!

Resulta que llegamos justos porque el avión desde Valencia salió con retraso y teníamos poco tiempo para la escala. Ya que llegamos justo preguntamos si podíamos ir al baño o no daba tiempo, los de asistencia para personas con movilidad reducida nos dijeron que sí, sin problema, había tiempo, el avión tardaría en salir. Y cuando llegamos a la puerta de embarque después de un lento paseo por el aeropuerto, los de asistencia nos dicen: "habéis perdido el avión". ¡Imaginaros el enfado!. Sin nuestras sillas, reclamaciones, quejas, etc. Bueno, 6 horas más en el aeropuerto hasta el siguiente vuelo.

Y entonces volvimos a coger otro avión con destino a Tokio. La verdad es que en el aeropuerto japonés todo fue sobre ruedas, tanto a la ida como a la vuelta. A la llegada amabilidad como siempre, trato de personas a diferencia de la gente de París. A la salida hasta envolvieron controlador y otro cableado de las handbikes súper bien para subirlas al avión. Aquí tenéis algunas fotos de los baños del aeropuerto de Tokio (podéis pinchar sobre ellas para verlas más grandes).

Los japoneses en general son gente muuuuuy maja, son muy respetuosos, muy colaborativos y muy amables.

Cuando llegamos, nos dimos cuenta de que aquéllo era otro mundo. ¡Tokio es la ciudad que nunca duerme! ¡Los centros comerciales están abiertos las 24 horas del día! Eso sí, muchas veces los comercios están dentro de las fincas y entonces acceder a esos sitios ya es un poco más complicado. No es como aquí en España que las entradas son al nivel de la calle, aunque te encuentres con algún que otro escalón.

En general Tokio es una ciudad accesible. Era fácil moverse por la calle y las aceras, excepto algunos barrios, pero nada que nuestros Lomo Litios no pudieran superar. Respecto a entrar, por ejemplo, a restaurantes o tiendas, muchos no estaban adaptados y los baños tampoco. Algún escalón, puertas pequeñas...

Para ir de un sitio a otro utilizamos el metro. Incluso hablando inglés, no siempre era fácil. La red de metro es inmensa, muy muy muy grande. Pero la verdad es que es bastante accesible. Aún así, hay que hacer muchos transbordos y localizar en todo momento los ascensores (que era lo más difícil). Y cuando en alguna ocasión descubríamos que no había, convertían las escaleras mecánicas en plataformas sube escaleras.

Aunque poco, también tuvimos tiempo para descansar y comer, ¡je je je! ¡Y os aseguramos que se come muy bien! Sushi, sopas buenísimas, comidas un poco picantes, etc. Los japoneses realzan mucho los sabores naturales. ¡Una fiesta cada comida!. En una de las fotos (pinchad para verlas más grandes) podéis ver una adaptación para poder usar los palillos para personas con movilidad reducida en las manos.

Respecto al alojamiento, estuvimos en un Albergue Juvenil tres días y dos días en casa de Will mediante CouchSurfing.

El Youth Hostel estaba en la planta 18 y 19 de un edificio bastante bien situado. Estaba bastante bien adaptado, lo único que para ir a la ducha compartida tenías que cambiar de planta.

Respecto a la estancia con Will, fue increíble lo bien que se portó con nosotros. Cada vez nos gusta más Couchsurfing. ¿La conocéis? Es un portal donde tú ofreces un sitio donde dormir y/o puedes encontrar un lugar donde dormir de alguien que te invita, y tienes la opción de filtrar por accesibilidad. Funciona bien y conoces gente muy interesante. (En esta foto estamos nosotros tres con Will).

 

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A nivel turístico, no hay que dejar de visitar la Torre de Tokio, el Mercado del pescado (el más grande del mundo), los Jardines del Palacio Imperial, así como la ciudad y sus rincones. ¡Increíbles!. Así que ya sabéis, que la distancia no os frene. ¡Tokio es una pasada!, otra cultura, una ciudad siempre viva, bastante accesible y enriquecedora!. ¡Para nosotros ha sido una experiencia única!

 

 

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